El Dragón Perdido
Boca de una cueva en la montaña

El viento baja de las cumbres y te empuja hacia atrás, como si la montaña no quisiera visitas.

Hace tres días que el Gran Dragón Dorado no sale de su cueva. Ni un vuelo al amanecer, ni una columna de humo, ni un rugido para espantar a los lobos. En la aldea del valle los viejos dicen que en cien años no había pasado nunca. Las cabras no quieren subir a los pastos altos. Los niños ya no juegan a ser dragones.

Por eso estás aquí. Te eligieron en la plaza, delante de todos, y dijiste que sí antes de pensarlo dos veces.

La boca de la cueva es un arco de roca negra, más alto que el campanario. De dentro sale un aire tibio que huele a azufre y a piedra recalentada. No se oye nada.

¿Qué haces?

1. ENTRAR en la cueva sin perder más tiempo
2. LLAMAR al dragón desde fuera
3. BUSCAR rastros alrededor de la entrada

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